Me quedé impresionado
de las altas montañas que
se podían ver. Eran tan
majestuosas y grandes que parecía
que tocaban el cielo. Las flores que habían
eran especies que nunca antes había
visto, habían flores de
todos los colores y olores. Los árboles
eran inmensos y tenían toda
clase de frutos. Se podía
ver pájaros volando por
todas partes, los podías
escuchar silbando como si estuvieran cantando. También podía
escuchar monos gritando y balanceándose
por los árboles en busca de
banano. El clima era muy cálido,
podía sentir la humedad en
mis manos, incluso la arena era mas gruesa que la arena de mi país. Pensé que estábamos
en India pero de pronto aparecieron hombres con vestimenta muy rara y se
asustaron mucho. Pienso que era por nuestros caballos, al parecer ellos no tenían nuestros animales. Nuestras
barbas también les
parecieron raras pero lo que mas me llamo la atención de ellos era el oro que traían puesto en sus cuellos. Creo
que era una cosa normal de ellos que cualquier persona tenga oro así que supe que tenía que decirle a la reina que
conquiste este lugar tan raro. El siguiente viaje para venir seguramente sería para adueñarnos de todo su oro.

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